Desmantelando lo público

Desmantelando lo público

Los que somos profes de Madrid estamos viviendo un verano bastante convulso.

Acaban de salir las adjudicaciones y más de setecientos profesores titulares con su oposición aprobada se quedan sin destino hasta septiembre (yo he tenido suerte -o puntos- y me han dado el centro que quería), además de miles de interinos que se quedan sin trabajo.

Pero la situación, que en un principio parecía afectar sólo a las tutorías, desdobles, interinos o laboratorios de Madrid, se está extendiendo un poco más allá, pasito a pasito, sin que nos demos cuenta.

La existencia de centros concertados no viene precisamente del PP. Fue Felipe González quien, a la vista de la demanda de plazas que no podían cubrirse con centros públicos, dio la posibilidad a centros privados de hacerse “semi-públicos” a cambio de aceptar cierto alumnado.

Estar o no de acuerdo con eso puede ser discutible, pero lo que no llego a ver es cómo siguen proliferando de este modo los conciertos ahora que sí hay plazas, y que además haya tenido el beneplácito del PSOE todos estos años.

En lugar de construir un centro público, el ayuntamiento regala el terreno, se construye con fondos privados y se selecciona tanto a alumnado como a personal docente. Los sueldos de los profesores los paga el estado pero en ningún momento se inmiscuye en a quién contratan o a quién no.

Los profesores, la mayoría de ellos buenos profesionales (aunque claro, el enchufe siempre hace que alguno malo haya, como también lo hay en el funcionariado de la pública), trabajan de media tres horas más, la mayoría de ellos bajo una mayor presión, debido a la inseguridad laboral. No en vano, muchos opositan para tener mejores condiciones laborales.

A mí me parece bien que los padres puedan elegir entre un centro público y uno privado, la verdad. Creo que si un padre quiere inculcar a su hijo una doctrina, o una ideología concreta o, por qué no, una disciplina más férrea, debe tener el derecho de pagar por esos valores educativos.

También sé que muchos padres buscan cierto elitismo o no quieren que sus hijos se mezclen con ciertos chavales.

No es que me parezca bien, ya que creo que hay que ser consciente de cuál es la realidad social, pero sí veo bien que si un padre quiere hacerlo, lo pueda hacer, los padres son el principal motor en la educación de su hijo y me parece normal que se les permita pagar por una educación diferente siempre y cuando se cumpla con un currículum.

Si quiere que su hijo rece a diario, estupendo.

Lo que no acabo de ver es que todo eso se subvencione con dinero público. En Madrid los centros concertados, la mayoría religiosos, cada vez son más ya que muchos padres tienen miedo de que a su hijo le toque un centro público malo.

Muchos creen en la educación pública y valoran las facilidades que ésta da, pero no quieren arriesgarse a que sus hijos reciban malas influencias de cierto tipo de alumnado que, claro está, va a la pública.

Esto es un problema que cada día va a más, son incluso los propios profesores de la pública quienes muchas veces prefieren llevar a sus hijos a la concertada porque el centro que les toca no les gusta.

Pero claro, es que en Madrid capital hay un centro público por cada cinco privados y concertados, la oferta pública no es precisamente notoria y los guetos son de fácil aparición. En la Comunidad en general, hay 1.646 centros públicos, 580 concertados y 1.113 de titularidad privada.

Por cierto, en teoría, según el convenio con el Ministerio, no pueden seleccionar al alumnado, pero lo hacen: al alumnado con necesidades educativas especiales no se le acepta justificándose en la falta de medios para atenderlo (en 3 años que he pasado las pruebas CDI en centros concertados, nunca he visto ningún alumno de compensatoria, ni diversificación ni integración, hasta te miran raro cuando lo preguntas).

Tampoco se matricula a los inmigrantes que llegan a mitad de curso porque dicen que el centro está lleno. Que sí, que alguno habrá que tengan algún inmigrante en sus aulas. Pero pocos y escogidos. No sé, es algo que me parece triste, al ser un dinero que casi en su totalidad es público.

Se podría hablar muchísimo de esto pero el motivo del post es el gradual desmantelamiento de lo público en esta comunidad y, supongo que en breve, en el resto del país. Hace un par de días veía este vídeo de Intereconomía:

Al hilo de lo mismo, también está este artículo que salió esta semana en la Razón.

Que se pretenda potenciar lo privado me parece normal desde un gobierno de derechas, no lo desapruebo porque están legitimados en una mayoría absoluta, no nos podemos echar las manos a la cabeza porque un gobierno de derechas haga una política de derechas.

Pero que mientan de este modo me repatea las entrañas. Yo, que no suelo pensar mal, tendía a creer que la gente tiene un ápice de criterio cuando lee estos datos, pero veo que muchas veces no es así.

Una plaza en la concertada cuesta, además de lo que dicen, todo lo que no dicen: el dinero gastado en la construcción del centro hay que recuperarlo, los profesores apenas cuentan con partidas para bibliotecas o laboratorios (habrá excepciones, pero basta entrar a un centro concertado normal para ver las instalaciones y los recursos de que disponen), los padres tienen que pagar un uniforme, una cuota mensual para actividades extraescolares (que muchas veces se ponen en mitad de la mañana y que pocos son los que no las hacen porque si no los chicos se quedan sin atender), que de media es de uno 140 euros (en algunos sitios puede ser de 80 y en otros que conozco, de 300), las fotocopias están contadas (muchos profes acaban pagándolas con su dinero)…

Teniendo en cuenta que las ayudas públicas a los centros concertados cubren de media un 88% de su presupuesto, tenemos, oh sorpresa, que los impuestos están pagando casi en su totalidad los gastos del centro pero, encima, los padres acaban pagando otro poco más.

La campaña de desprestigio de todo lo público no sé hasta dónde llegará ni si la sociedad está notando que hay algunas cosas que no pueden bailar según el gobierno que haya. Debe haber un cuerpo de médicos, profesores o policías independientes del partido que gobierne que nos faciliten una salud, una educación y una seguridad. Tratar de desmantelar el trabajo de tantos a base de mentiras es de lo más bajo que he visto en periodismo.

Por cierto, si lo que queremos que una plaza en educación salga muy muy barata, podemos abrir las listas y preguntar por cuánto se estaría dispuesto a trabajar. Seguro que más de un licenciado colombiano perfectamente formado lo haría por 800 euros.

De paso, que no haya ni un solo ordenador en el centro, que los matraces sean las botellas de plástico de la cafetería, que los balones de voley se los imaginen ellos y, ¿¡por qué no!?, que los profes se queden por las tardes a limpiar las aulas. Así sí que se ahorra pasta.

Yo doy pistas… Claro que si luego van a dejar que se desgraven hasta 900 euros las familias que apuestan por la privada, lo mismo es que los recortes no tienen un cariz exclusivamente económico, ¿no?

p.d. Sí, me salió otro post de educación. Lo siento, es que estos días es tanta la información que estoy leyendo que me despierto desde hace una semana puntualmente a las 7:10 porque creo que entro a primera hora.

 

2011-07-27 |  | educacion | | Este post |

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