La trampa de la okupación para el 15M

La trampa de la okupación para el 15M

En las últimas semanas, el entorno del 15M ha tratado de buscar alternativas a los numerosísimos e infames desahucios que se están llevando a cabo en nuestras ciudades, por impagos hipotecarios que, a su vez, vienen generados por los problemas del paro y la escasez creciente de recursos.
El Hotel Madrid, recientemente desalojado, fue un ejemplo simbólico de cómo la calle busca alternativas para las familias desahuciadas, a falta de un compromiso ético por parte de las autoridades o de los propios bancos.
Los centenares de desahucios parados por miembros de la plataforma StopDesahucios y del 15M son, además de otras muchas cosas, un ejemplo encomiable de solidaridad social con los más desfavorecidos.
Sin embargo, cuando se organizan estas ocupaciones de edificios desde el instinto, desde el deseo de dar una respuesta simbólica e inmediata al poder y a los medios, se incurren en errores o riesgos que pueden acabar con el reconocimiento social que mantienen estas iniciativas.
Por eso es preciso diferenciar unas cosas de otras. Porque una cosa es el movimiento Okupa, movimiento social que lleva una trayectoria de años y que busca dotar de un sentido práctico a los miles de edificios vacíos en numerosas ciudades, para ponerlos en valor, para darles un uso, principalmente social; y otra bien distinta, intentar proporcionar alojamiento a familias que se han quedado literalmente en la calle.
En esto, el simbolismo no va reñido con la eficacia. Los edificios vacíos céntricos suelen ser propiedades mal acondicionadas, a menudo en ruinas prácticamente, de propietarios particulares en su mayoría.
Tienen mayor carga simbólica, pero pueden resultar incluso peligrosos para sus moradores. Ante un desalojo policial, además, se hace todo de una vez, caen decenas de familias al tiempo.
En la búsqueda de soluciones urgentes, se caen en errores como los que hemos visto estos días, donde se ha entrado a edificios imposibles de habitar, viendo a personas en no muy buena condición física acceder a los mismos a través de escaleras desde el exterior.
Por otro están los pisos que desahucian los bancos. Son pequeños, no permiten albergar salvo a núcleos familiares reducidos pero, en cambio, hay centenares repartidos por las ciudades y reúnen mejores condiciones de habitabilidad.
Son, en definitiva, los pisos que los bancos les han quitado a la gente que no podía pagarlos.
En lo que se refiere a la habitabilidad, son mucho más dignos.
En lo que se refiere a la seguridad también.
Por último, un desalojo como el del Hotel Madrid, donde tal vez residieran quince familias, se convierte en quince desalojos más dificultosos que se pueden tratar de impedir, tal y como con los desahucios.
Por tanto, operativamente, es mucho más eficaz acceder a estos segundos pisos, de menor carga simbólica y mediática que los grandes edificios céntricos. Tal vez los bancos prefieran negociar con sus deudores, y retrasar desahucios si observan que sus pisos, una vez vacíos, se vuelven a ocupar por una gente que no pueden controlar. Son más que conocidas las ocupaciones en edificios de protección oficial de población de etnia gitana en barriadas casi enteras y en las que las dificultades para el desalojo son mucho mayores.
Por último, está el 15M, que no tiene por qué compartir ideas con el movimiento Okupa y que, además, no debe centrar únicamente sus acciones en la ocupación de edificios como estos días.
Ideas compartidas, debatidas, refutadas, polemizadas con: @votaaotros @melvinsoprano @LuisWSev
Publicado por en 12:54 
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